CURIOSIDADES

TIEMPO DE CEREZAS

Desde pequeña, las cerezas son una de mis frutas favoritas. Cuando entraban en casa era señal de que el verano ya estaba aquí… Mi madre las lavaba y las ponía en la nevera para que las comiéramos bien fresquitas junto con los albaricoques, nísperos… la verdad es que no podíamos resistirnos a birlar alguna que otra, abrías el frigo y ahí estaban, diciéndote “cómeme, cómeme…”. Una de las cosas que más rabia le daba a mi madre era que jugábamos con ellas poniéndonoslas de pendientes, porque “con la comida no se juega”, pero nosotros éramos felices haciendo el tonto con ellas.

Luego venía la consiguiente discusión, son cerezas o picotas???? A mí me daba igual, están igual de ricas con tal de que estuvieran enteras, sanas, firmes y brillantes, porque con la fruta siempre he sido pijotera, tiendo a coger la que está mala, pasada o tiene gusanito… de toda la vida.

Con el tiempo descubres que las picotas son una variedad de cerezas que pierden el rabito tras la recolección, que tiene el hueso más grande, que son más dulces y de color más oscuro, que se recogen casi cuando acaba la época de cerezas…

Reconozco que la compota de cerezas está muy buena, igual que las guindas que coronan tartas y pasteles, pero a mí me encanta coger un buen puñado de cerezas frescas y fresquitas después de cenar y sentarme con los pies en alto frente a la tele disfrutando de este “dulce caramelo”. Es mi premio del día mientras duran.

El origen de las cerezas en la historia del mundo las remonta a la época prehistórica, ya que hay asentamientos en los que se han descubierto huesos de esta diminuta fruta que datan de unos 6 o 7.000 años AC. Los primeros cultivos la sitúan, en un principio, en el mar Negro y en mar Caspio (Medio Oriente) y desde allí se difundió por el mundo por dos razones, los pájaros y los romanos. 

Bueno lo de los pájaros ya os imagináis cómo lo hacían, las cerezas naturales, las silvestres, son de un calibre menor por eso es más fácil para ellos la dispersión, no me veo a una paloma con las cerezas tipo PACHÁ colgadas del pico, yendo de acá para allá, la verdad. Y los Romanos, porque cuando colonizaron el mundo antiguo, fueron introduciendo el cultivo de la cereza en sus territorios junto con otras muchísimas cosas. Y hago un inciso, ¿en Italia habían cerezos? sí, pero de otra variedad; como pueblo agricultor que eran y con la maña que tenían los romanos con los injertos, lograron introducir estas cerezas centro asiáticas con un éxito rotundo, de hecho eran una de las frutas más apreciadas por ellos.

Cómo a todo le sacamos jugo, ya en aquella época e incluso mucho antes, se extraía su zumo, que fermentaban y óle ahí, licor de cerezas!!! (hay que ver lo que nos gusta la fiesta). Así que prácticamente, no hemos inventado nada.

Bueno, su cultivo se difundió y llego a nuestras tierras, con los romanos, y las principales zonas fueron Extremadura, Aragón, parte de Cataluña, Sur de Valencia y Norte de Alicante. Si, habéis leido bien, Norte de la Provincia de Alicante. Mi tierra. Uy! como la Gloria Estefan…

Todos conocemos el archimaravilloso Valle del Jerte, cuyo manto floreado es una de las maravillas extremeñas cada año más visitado, pero, en la comarca de la Marina Alta, de costa a interior, tenemos nuestro “Jerte” particular, El Vall de Ebo, El Vall de la Gallinera y El Vall de Laguar que dan lugar a la denominación Cereza Montaña de Alicante, junto con la de otras comarcas alicantinas. De hecho, existe la Ruta de  Los Cerezos en Flor de Vall de la Gallinera, que os invito a visitar. Más info en:

https://www.alifornia.es/la-vall-de-gallinera/

Son tierras de secano, parcelas heredadas cuidadas por sus dueños de generación en generación, cultivos abancalados con una única hilera de cerezos o dos, componiendo un paisaje “nevado” en plena primavera, con abejas polinizando y un cálido sol mimando los cerezos, que son árboles muy resistentes pero que en el momento de la recolección se tornan delicado cual florecilla del campo. Una mala práctica recolectora puede echar por tierra todo un árbol, todo un año de trabajo y de mimos por eso las cerezas se recogen manualmente, de una en una, para no dañar la rama, y que esta joya dure muchos años más.

Aquí os presento un calendario con las variedades cultivadas y su época de recogida extraído de la web “Frutadelasagra.com”:

calendario de las cerezas

Como veis, en apenas 10 semanas, poco más de 2 meses, dura la campaña de recolección, muy poquito tiempo que hace que aún se aprecie más esta diminuta fruta de rojos diferentes, sabor dulce y cargada de nutrientes.

Mi merienda, manzana y cerezas

Es con diferencia, un tentempié ideal tanto para media mañana como para la tarde, si no, observa la siguiente tabla y verás:

tabla-composicion-nutricional-de-las-cerezas.jpg

Todo este cocktail de nutrientes hace que las cerezas sean geniales:

Están llenas de ANTIOXIDANTES, en concreto son ricas en antocianinas que ayudan en la reducción de enfermedades cardíacas y cáncer.

 Contienen MELATONINA, un tipo de antioxidante que ayuda a regular el ritmo cardíaco y los ciclos de sueño, con lo que favorece el descanso del cuerpo y la mente.

Vuestra vista agradecerá que comáis cerezas porque son una excelente fuente VITAMINA A (Beta-carotenos). De hecho, contienen 19 veces más beta-caroteno que los arándanos y las fresas.

Las cerezas son ricas en FIBRA, favorecen el tránsito y como también son ricas en agua, nos ayudan frente al temido estreñimiento y más cuando nos vamos de vacaciones y visitamos con menos frecuencia de la que nos gustaría el “escusado”.

La tradición dicen que son  “el alimento del cerebro“, ayudan en la prevención de la pérdida de memoria.

Las antocianinas anteriormente mencionadas poseen además propiedades anti-inflamatorias con lo que pueden reducir la inflamación y los síntomas de la artritis y la gota y ayudan a reducir el dolor.

Gusta a niños y mayores, es apta para todos os públicos. Daros el capricho en verano de tomar esta deliciosa fruta. Vale que son caras, el kilo ronda los 6-9€, pero ya sabéis porqué. Aún quedan esas pequeñas cosas de siempre regidas por la estacionalidad, mimadas por las manos del hombre y que nos hace esperar la próxima temporada.

Y hablando de esperar, esperar al próximo post, que va de dulce… Nos vemos pronto.

Cuiddiet

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