COACHING NUTRICIONAL

“Las dietas no son amigas del verano…”

Pues no, en verano no apetece para nada estar pendiente de lo que comemos y dejamos de comer, no está bien tener que fastidiarse y ser tú el único o la única del grupo que se queda sin helado por esa maravillosa dieta que un buen día empezaste y que, aún con una gran motivación y obteniendo resultados, ahora con el calor, no apetece para nada seguir.

verano 1

 

Disfrutar del verano es una de las cosas que el corazón nos pide cuando llegan las vacaciones esta época del año, las pasemos en casa o cuando aterrizamos en nuestro lugar de destino, porque lo que queremos hacer es relajarnos y disfrutar de unas merecidas vacaciones, sin prisas ni estres y eso incluye nuestra forma de comer.

Por otro lado, y pese a nuestras ganas de relax, está ese Pepito grillo que nos dice no comas ésto, te estás pasando… con lo cual, sobre los hombros llevamos un ángel y un demonio que nos puede fastidiar el momento.

Si has decidido que tu dieta no es amiga del verano, perfecto, pero no te abandones. Trata de mantener algún que otro reto: Si de antemano sabemos que durante las vacaciones vamos a comer un poquito de más (aunque te digas mil veces “yo controlo”) ponte el reto de salir a andar o realizar alguna actividad física varios dias a la semana y trata de cumplir el plan, con ésto quemaremos esas calorías de más que ingiramos y al menos, mantendremos nuestro peso o la ganancia será mínima.

A mitad de tus vacaciones, pésate. ¿Por qué? porque si sabemos que vamos a pasar por “la máquina de verdad”, frenaremos. Poner en un lugar visible un post-it con tu peso, te recordará la trayectoria que hayas llevado durante la dieta y no querrás tirar por tierra todo tu esfuerzo, vale que estas de vacaciones y no queremos seguir la dieta pero las circunstancias que nos rodean están llenas de tentaciones y como no nos marquemos algún que otro límite, dos semanas de relax pueden arruinar una gran parte de nuestro logro.

verano 3

Playa o piscina son un gimnasio perfecto y refrescante…. 

Andar de punta  a punta por la orilla del mar con el agua  a la altura de medio muslo, nadar varios largos consecutivos, hacer bicicleta dentro del agua o tratar de mantenernos a flote durante 10 minutos… son ejercicios que podemos hacer prácticamente sin darnos cuenta y ojo, que cuesta. Pero volvemos  a lo mismo, si nos planteamos este reto y lo llevamos a cabo, cuando terminemos experimentaremos una sensación fantástica, la satisfacción del reto conseguido y esa sensación bien la conoces y te gusta.

Momento crítico… comidas o cenas fuera de casa.

Quien os habla lo ha vivido, por eso sé que a veces es muy complicado, pero hay opciones. Lo que pasa es que no nos apetecen en ese momento porque las relacionamos con nuestra dieta, esa que no queremos hacer porque estamos de vacaciones y hemos decidido no seguir por unos días…

Vale, estás de vacaciones en un sitio maravilloso, disfrutando del momento y de la compañía de los tuyos, os recomiendo pedir una ensalada al centro cual centro de flores, que dé color a la mesa y ya tenemos un entrante sin que nos dé mal de conciencia. ¿que otras opciones tenemos? Si vamos a disfrutar de un picoteo… sepia o calamar a la plancha, pulpo  a la gallega, parrillada de pescado, plato de jamón y queso, boquerones en vinagre, melón con jamón, entrecotte trinchado al centro, parrillada de verduras… Si, son buenas opciones, lo que pasa es que al comer de picoteo hasta que no estamos hasta arriba no dejamos de comer, entre plato y plato pasa un tiempo y lo último que traen, muchas veces ya no nos entra y nos lo metemos entre pecho y espalda como podemos, con lo que es mejor pedir de entrada la ensalada y dos o tres raciones y si hay ganas de más, ir a por un postre, obvia decir que la mejor opción es la fruta, pero… eso lo dejo  a vuestra elección.

Si vais a comer o cenar de plato, ídem de lo mismo, ensalada al centro para ir abriendo boca con una entrada y ya irnos al principal. Y tu postre, claro.

El pan que lo pongan bien lejos, asi la tentación de repetir tu ración de pan (1/2 panecillo o dos rebanadas) se aleja y nunca mejor dicho.

Fijo que algún gracioso del grupo te dirá “¿tu no estabas a dieta?” lo mirarás con mala cara y te fastidiará el momento pero giremos la tortilla, vas embalad@ como un Ferrari a ganar peso y el graciosillo de turno ha sido tu freno de mano. Sonríe y dile, “gracias amor!!!”

Hay dos cosas más que podemos hacer para llevar las riendas de la situación:Compensar y Controlar la ingesta de pan y aceite (y otras cosas)

  • COMPENSAR: Si vas a comer fuera, cena ligero y si vas a cenar fuera, come ligero. Como son cosas que solemos tener previstas, nos puede resultar más fácil de llevar.
  • CONTROLAR la ingesta del pan y del aceite, mantequillas, mermeladas y salsas varias y en el grupo salsas incluyo los aderezos de las ensaladas. Ese control, nos ayudará muy mucho a reducir la cantidad de calorías que ingiramos ya que una cucharada sopera de aceite, 10 gr, equivalen a 90 Kcal, 2-180… y hablamos de 1 o 2 cucharadas, simplemente. Imagínate del resto de salsas… si, dan sabor y todo lo que tu quieras, pero como dice el dicho:

” Un minuto en la boca y toda la vida en las caderas” tu verás…

Y seguimos con los dichos… ” Si la vida te da limones… haz con ellos limonada” Opción perfecta para refrescarnos y más si la hacemos nosotros.

Jarra bien grande, hielo, agua, rodajas de limón, 1/2 limón exprimido y hojas de menta y a la nevera!!!  la cantidad de limón es mínima, la justa para aromatizar le agua con lo que no tendremos que añadir azúcar.

Pero… llega el momento del paseo. ¿Helado, granizado u horchata?

El cuerpo te pide helado cremoso de lo que sea, la cabeza helado de hielo… ambas opciones (como no las hagas tu) llevan muuuuucho azúcar. Lo mismo que los granizados… y la horchata. Si tenemos la gran suerte que en la heladería tienen horchata sin azúcar (apta para diabéticos) con lo ojitos cerrados, te la recomiendo, aunque lleve azúcar. De hecho, yo la incluyo en las dietas que hago para mis pacientes (no a todos) como merienda ocasional, vaso pequeño, y ¿por qué lo hago? porque estamos de vacaciones y nos apetece, porque vamos a ir de paseo y vamos a tomar “algo” y la horchata es una opción muy saludable como os comenté en mi primera entrada…

Si durante las vacaciones mantenemos una alimentación equilibrada y variada,  podemos incluir un poco de esos caprichos sin que sea catrastrofen el momento de volver a casa y retomar nuestra dieta, subir a la báscula,…

Bueno queridos Cuidditer@s, que disfrutéis mucho, mucho del verano, espero que estas reflexiones y recomendaciones os ayuden a pasar un verano feliz, sobre todos a aquellos que estéis a dieta y la queráis dejar por unos dias o hasta Septiembre.

Como siempre, si te ha gustado, compártelo con tus amigos o en tus redes. Nos vemos pronto.

Cuiddiet

Nota: Las fotos publicadas son de pixabay.com

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