CURIOSIDADES

“¡¡¡Tengo hambre!!!”

Si, tengo hambre a todas horas, no aguanto ver una peli entera sin levantarme del sofá, necesito tener cerca un puñadito de cacahuetes cuando estoy frente al ordenador… trato de no picar mientras cocino, pero la escusa de probar el punto de sal me vence… ¿qué me está pasando? en mi caso lo tengo claro… voy como una moto, muchas responsabilidades, preocupaciones, no es más que hambre emocional.

El hambre es la respuesta natural del organismo para avisarnos de que necesita energía para funcionar al igual que la sed nos avisa de que necesitamos beber para hidratar nuestro cuerpo. Pero al contrario que esta última necesidad humana, no siempre sentimos un hambre real.

Muchas situaciones nos llevan al hambre: el estres, la ansiedad, el aburrimiento, un trauma, un disgusto… son muchas las situaciones que podemos vivir que por desgracia son negativas y nos empujan a la nevera o a la despensa según la apetencia.

Piensa un poco, cuando estamos contentos, alegres y felices, cuando la peli nos engancha, cuando el libro que leemos es suuuuper interesante o estamos estudiando o trabajando a conciencia ¿a qué no comes nada de nada? sin darte cuenta, llega la hora de comer o de cenar y ni te has enterado. Tu ánimo y tu “distracción” te han apartado de la sensación de hambre.

Hay enfermedades que tambien nos llevan a la puerta de la nevera, por ejemplo el hipertiroidismo. Hasta que se regula la función del tiroides, ya puedes comer ya, que ese estómago parece que no tiene fondo, por cierto, una parte del estómago se llama fundus, mira que bonito es…

anatomia del estomago

Un día os hablaré de él, del estómago y de como funciona mientras digiere los alimentos. Bueno, vuelvo al tema… el hambre.

También hay medicamentos que nos llevan a comer como los complejos vitamínicos, los betabloqueantes (para tratar la hipertensión y la insuficiencia cardíaca, arritmias, etc). Los corticoesteroides, las sales de Litio, antidiabéticos, algunos analgesicos y/o relajantes musculares, los anticonceptivos orales… todos ellos pueden aumentar el apetito o hacer que engordemos, muchos por retención de líquidos.

Como puedes ver, si las causas son variadas, los tipos de hambre, también: Sigue leyendo ““¡¡¡Tengo hambre!!!””